Las tortugas acuáticas son animales que convendría desparasitar una vez al año para que estén en perfecta salud. Y por supuesto revisarlas por si tienen algún problema.
Las tortugas son animales muy poco expresivos por lo que hay que estar alerta al mínimo indicio de enfermedad o problema en ella para poder acudir a un especialista y que la trate adecuadamente.
Desgraciadamente muchas tortugas se encuentran en condiciones muy poco apropiadas para ellas, la mayor parte de las veces a consecuencia del asesoramiento en las tiendas de animales y el desconocimiento. Esto hace que muchas tortugas mueran muy jóvenes no llegando al año de vida, cuando deberían vivir unos 30 años.
Si sobreviven a esas condiciones suelen tener problemas de salud: ojos hinchados, caparazón deformado, poco o nulo crecimiento, etc..
Por ello es muy importante mantenerlas en correctas condiciones. Para que tengan una buena salud y una larga vida.
Aún así hay a veces que estos animales se ponen enfermos. A veces por el cambio de temperatura pueden resfríarse llegando a una neumonía. Los problemas respiratorios se reconocen porque la tortuga en cuestión suele emitir silbidos al respirar. También pueden llegar a tener hongos en el caparazón, si el agua no esta en correctas condiciones. Los hongos le dejan marcas blancas en el caparazón y la piel.
Al ser reptiles mudan cada cierto tiempo la piel, no debemos preocuparnos si vemos que mudan ya sea la piel o las placas del caparazón. Eso querrá decir que estan en pleno crecimiento y es algo positivo.
Por último, si la tortuga se pone enferma, hay que llevarla a un veterinario especialista en animales exóticos.
Una placa del caparazón de una tortuga adulta
Pseudemys sp. en plena muda
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